Hombrecito

COMIDA

Escrito por hombrecito 28-11-2011 en General. Comentarios (0)

 

 

 

 

Cuando era adolescente me aconsejó mi padre:

 

“Tienes que ir ya pensando en buscarte un trabajo

 

que te dé de comer a ti y a tu familia”.

 

 

Me puse a la tarea

(no creas que no me costó, yo era

dado a la ensoñación y a los paseos…).

Al final, como todos (o como casi todos)

lo conseguí: un buen trabajo.

 

Dos veces por semana voy

con mi mujer a Mercadona

“ya sabes, el aceite, algo de pan

y leche desnatada…”

pero, al final, el carro lleno.

 

Los domingos, en casa de mis padres,

mi madre, cariñosa, me pide  que repita:

-“Vale, dos cucharadas”.

Pero, al final, el plato lleno.

Mi padre entonces reza: “come y bebe,

que la vida es breve...".

 

 

Abro el frigorífico: comida caducada.

 

Llegan las fiestas: más comida

(langostinos, cecina, solomillo,

queso frito, boletus, carrillada,

rosbif, ensaladilla y ensaladas,

todo esto acompañado

de blancos y de tintos, de rosados,

y  bitter para todas las abuelas;

 a los postres, tortel, tiramisú,

naranjas, mandarinas, los kiwis y las piñas,

la tarta de  manzana y ese flan de café

que precede a la sidra y al champán

que preceden al café y a los licores

 

que preceden...)

 

El tiempo va pasando…

 

¿es que no vas a comer más?

cómetelo to, pa lo que queda…

venga, acábatelo

¿qué hacemos de comer la semana que viene?

 

 

 

 

 

 

LOS MERCADERES

Escrito por hombrecito 21-11-2011 en General. Comentarios (0)

                        

 

 

 

Encontró en el templo a los vendedores de bueyes, de ovejas y de palomas, y a los cambistas sentados, y, haciendo de cuerdas un azote, los arrojó a todos del templo.

                              (Evangelio de San Juan)

 

 

Los mercaderes

han ocupado el Templo.

 

En una noche oscura (ya había muerto Jesús),

penetraron y plantaron 

en el atrio sus tiendas.

 

Con abalorios, vino y cascaruja

compraron a los sacerdotes

("¿y qué daño os puede hacer esto?").

 

Al poco tiempo

ya habían conquistado

todas las dependencias

(el claustro, el pórtico, el vestíbulo,

el comedor, las naves, sacristías,

la cocina, las celdas, los retretes

y el arco de triunfo).

 

Pusieron todo en venta,

incluido el sagrario

(a muy cómodos plazos, por supuesto).

 

Poco queda ahora del viejo Templo.

Por todas partes paños, baratijas,

hipotecas y frutas sin olor.

 

Y, en la tienda central,

el artículo estrella:

un póster de Jesús,

látigo en mano. 

 

 

PÁGINAS DE MI DIARIO (6)

Escrito por hombrecito 06-11-2011 en General. Comentarios (0)

¡Ojito! Uno se entrega a los hijos, pero...¿qué entrega? Hasta el generoso darse ha de tener su ritmo, su medida. La semilla florece y da fruto en uno, para ser entregada a los hijos (fruto que nutre y plenifica). Pero ...dejemos en paz a la semilla, en paz para que, al ritmo perfecto del sol, el agua y la tierra, siga su camino natural de crecimiento. Y, cuando ya madure, cuando ya esté cumplida (con su tamaño, textura y color exactos), ella pedirá caer de la rama, ser recolectada y entregada a las bocas de los que necesitan su energía y su sabor.

 (6 de noviembre de 2011)

HERIMOS LA PALABRA (perfecto para tiempo de elecciones)

Escrito por hombrecito 06-11-2011 en General. Comentarios (0)



Herimos la palabra a malos tratos, traficamos con ella impunemente, la envilecimos, la descalabramos hasta dejarla inane de sentido. ¿Y ahora qué? ¡Salvemos la palabra! ¿O está muerta? ¡Hagamos el silencio! El silencio es la lengua del espíritu. Los espíritus hablan en silencio. Volquémonos en ser, no en parecer. ¡Ser! ¡Ser, ser hasta desaparecer!

 (Ángel Guinda, de su libro "Espectral")

LA QUINTA DEL BIBERÓN

Escrito por hombrecito 02-11-2011 en General. Comentarios (0)

 

 

 

 

 

 

Hasta 1985 no se pudo filmar en España una película en la que se tratara con humor la guerra civil. “La vaquilla”, de Berlanga (que, por cierto, se alistó con 17 años a la División azul para salvar a su padre de la cárcel) nos ofrece una desdramatización de la guerra, nos la hace más cercana, con sus personajes confundidos y cansados. En una de las escenas el personaje interpretado por Guillermo Montesinos, al llegar a su pueblo, se encuentra su casa destruida por una bomba. Cuando comienza a lanzar improperios contra los causantes del destrozo, llega su capitán  y  le dice: “Pero ¿qué haces, imbécil?, si hemos sío nosotros”. En otra escena los combatientes de ambos bandos se juntan en los descansos a intercambiarse cigarrillos.

 

"Cayeron muchos, de un lado y de otro, pero no hay motivos para guardar rencor. Cada uno defendió la bandera que le tocó defender", explica Antoni Quintana, que desde 1982 preside la Agrupación de Supervivientes de la Quinta del Biberón. El 28 de abril de 1938, los quintos del 41, que en muchos casos no habían cumplido 18 años, fueron movilizados en Cataluña para combatir en la batalla del Ebro durante la Guerra Civil. Por su juventud, se les conoció como la Quinta del Biberón.

Llamados para luchar por la República, muchos cayeron prisioneros y terminaron uniéndose al bando franquista para salvar la vida. "Ninguno tuvimos la culpa, por eso decidimos juntarnos para recordar, sin distinción de bando", apostilla Quintana.

Los biberones se reúnen cada 25 de julio (fecha en que comenzó, hace 67 años, la batalla del Ebro), para rendir homenaje a los que perdieron la vida. Ese encuentro tiene como escenario la Cota 705, en la sierra de Pàndols, lugar clave durante la guerra y donde en 1989 los biberones levantaron un monumento a la paz.

"Queremos recordar a todos los que perdieron la vida en el Ebro y en toda la Guerra Civil, de un lado o de otro", subraya Florit. A él le tocó ser "de los del otro lado". "Escapé porque estaba harto de lo que me rodeaba. Muerte, tiros... Crucé el río a nado y al otro lado los nacionales me capturaron", cuenta. "Pasé por un campo de concentración en Santoña y al final salí de allí con la condición de alistarme como voluntario con los nacionales".

"Nos duele y casi nos avergüenza todo aquello", se lamenta el curita, como llamaban sus compañeros de filas a Josep Llauradó. Este biberón tuvo que olvidar su vocación religiosa para ir al frente, y fue al seminario tras pasar por el campo de concentración de Santoña y hacer la mili en África. Llauradó celebra todos los años una misa en la Cota, ante sus compañeros biberones, que llegan en autobús acompañados de familia y amigos, para llevar a cabo el "acto de reconciliación".

"Hemos dejado atrás los rencores por la existencia de dos bandos que se decían enemigos", asegura Antoni Quintana, "cuando en realidad todos suspirábamos por la paz". Cada 25 de julio, los rostros ya octogenarios de los ex combatientes miran al cielo, por encima del monumento, mientras un avión F-18 sobrevuela la Cota 705. Hace ya cuatro años que un aparato del Ala 15 de la base aérea de Zaragoza realiza una exhibición para homenajear a los caídos y los supervivientes de una guerra que se libró entre hermanos.

Con ese calificativo, hermano, es como se refieren los unos a los otros, porque todos vivieron el dolor de dejar sus casas para combatir cuando eran casi adolescentes, pero han sabido superar el rencor. "Cada domingo, en misa, me doy la paz con un hombre que estuvo enfrente de mí, al otro lado del Ebro, con los nacionales, nos miramos y nos damos un apretón de manos", confiesa el presidente de los biberones, "y yo le digo al cura, ¡anda que si nos hubiéramos matado el uno al otro!".

             (Información tomada de “El País”, 25 de julio de 2005)