Hombrecito

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EL INTERCAMBIO

Escrito por hombrecito 21-09-2011 en General. Comentarios (0)

 

 

El ángel de la muerte

se adentró en el quirófano con mi hijo.

 

Yo le seguí,

y, de rodillas,

le dije: “tómame a mí”.

 

No peleé,

nadie puede vencer al ángel de la muerte.

 

El ángel de la muerte

entró por la ventana

del dormitorio de mi hija.

 

Me dirigí hacia él entre las sombras

y, de rodillas,

le dije: “me cambio por ella”.

 

No peleé,

nadie puede vencer al ángel de la muerte.

 

El ángel de la muerte

quiso besar a mi mujer,

pero yo me interpuse

y sentí el beso

amoroso sobre ambos.

 

Fluye ahora la muerte por mis venas,

alegre, más alegre que la vida.

 

Nadie puede vencer al ángel de la muerte,

pero suele aceptar un intercambio.

 

 

PÁGINAS DE MI DIARIO (5)

Escrito por hombrecito 25-08-2011 en General. Comentarios (0)

 

Viernes, 7 de octubre de 2010

 

Depósito de la Biblioteca Melchor de Macanaz, 8’30 h.

 

Querido niño:

Otra vez te he descuidado. Perdona de nuevo. Soy como esos padres voluntariosos con sus hijos, pero torpes. Espero que sepas ver, sobre todo, mi buena voluntad para contigo. Para mí siempre eres lo primero, pero a veces me despisto y vuelvo a la tendencia del estrés y el no saber decir no…hasta que no puedo más. Entonces, de nuevo, me paro y te escucho. Eres tú el que me avisa con esas señales: picor de ojos, dificultad para respirar, sensaciones depresivas por la noche…Eres tú, niño, mi niño. Como te olvido (¡perdóname otra vez!), como me vuelvo duro de oídos a tus quejas, entonces tienes que gritar, que llorar. Y tus llantos me llegan mediante esas señales del cuerpo. Ya no las temo, niño, porque sé que eres tú quien las envía.  Y, si detrás de ellas estás tú, bienvenidas sean. Si esas señales me llevan de nuevo a estar juntos, yo las aceptaré con gusto. Y les haré caso. Las seguiré como quien sigue el plano que le lleva al tesoro. Y podremos ser, otra vez, felices ambos. Vuelvo a sentirte. Vuelvo a abrazarte. Te quiero.

Frutos Adulto.

ENCUENTROS

Escrito por hombrecito 25-08-2011 en General. Comentarios (0)

 

 

           (a Enrique)

    

      El niño que fui, ¿qué pensaría del adulto en el que me he convertido?

 

     ¿Con qué ojos lo miraría, me miraría ahora?

 

     Aquel niño, no manchado por la vida, con los ojos alegres, luminosos, del que aún no ha encontrado dolor en su camino, ¿qué gesto pondría ante el hombre cansado que ahora soy?

 

     No sé si le he defraudado, si él, en sus sueños, soñaba otra vida distinta a esta que estoy viviendo.

 

     De vez en cuando, no tanto como yo quisiera, viene a visitarme el niño que fui. Hay momentos en  que apenas le reconozco. Otros instantes (triunfantes y luego dolorosos)  me digo : sí,  éste era yo, éste sigo siendo yo. Me alivia el alma saber que no se ha marchado, que sigue vivo en mí.

 

    Yo creo que el niño que fui se alegraría de algunas cosas del adulto que soy, y le desagradarían otras. Le desagradaría, seguro, mi seriedad, mis  tendencias plutonianas, ese tomarme todo tan en serio, ese gesto de fastidio que gasto más de lo conveniente para mi vida. Le agradaría, por ejemplo, que siga escribiendo, y que, de vez en cuando, haga feliz a alguien con mis versos . Esa escritura , además, es una puerta que me lleva a él.

 

    Le gustarían algunos partidos de fútbol-sala en los que he cumplido dignamente, a pesar de mi barriga. Le gustarían los cuentos que, por la noche, cuento a mis hijos. No le gustaría ver cómo sufro por dentro a causa de mis fantasmas (los mismos que lo expulsaron de mi vida hace tiempo). Me diría :  chilla, grita, enfádate, tú eres bueno aunque un poco cascarrabias, pero te quiero. No, no me diría eso nunca. Los niños no hablan así. No me diría ninguna tontería de esas. Me diría : párate, mira este patio vacío, tan raro, mira esa bicicleta tirada en el suelo, qué vieja es. Me pediría que le llevase al fútbol, que paseásemos juntos. Y me haría preguntas,  infinitas preguntas (yo ya soy mayor y puedo contestarlas) . Preguntas del tipo : ¿Quién es mejor, Butragueño o Raúl? Me encantaría contestarle (él me escucharía atentísimo, pensando que es verdad todo lo que le digo) algo así : “A mí me gustaba mucho el Buitre, era como Curro Romero, jugaba poco, pero casi todo lo que hacía era de genio. El Buitre transmitía más, pero Raúl llegará aún más alto”.

 

    Pasearíamos muchísimo, ya digo, todo lo que él quisiera y mis piernas resistieran. Veríamos cine y yo le hablaría de Marcelo Mastroianni, en “Ojos negros”, viajando por la estepa rusa, cuando le adelanta un carro de gitanos y él los llama, loco de alegría :” ¡Gitanos, gitanos!”. No sé, cosas de este tipo. Hablaríamos también de libros, y yo podría comentarle ciertas cosas que él quiere saber  sobre los cuentos de Andersen, el Capitán Trueno y el Señor de los Anillos.

 

    Ahora no tengo tiempo para todo esto, claro, pero ya lo arreglaríamos de alguna manera. Quizá tendría que pedir una excedencia en el trabajo o fingir una enfermedad, ya veríamos. Lo cierto es que, si viniera, lo cierto es que, cuando venga, yo le dedicaré todo el tiempo que él me pida. Pase lo que pase. ¿Y qué puede pasar, si él viene y se queda conmigo, qué pueden pasar más que cosas buenas?

 

 

 

PÁGINAS DE MI DIARIO (4)

Escrito por hombrecito 23-08-2011 en General. Comentarios (0)


28 de enero de 2008

(Fiesta de Santo Tomás de Aquino.Sentado frente a la Plaza de toros de La Roda).

Cuando me pongo en senda de silencio (como en este viajecillo) veo, primero, la hiperactividad de la mente, que quiere hacer planes, captar motivos para la escritura, sacar prontamente conclusiones, etc. También percibo algo que casi siempre está ahí: miedo a tomar decisiones (aunque sean insignificantes). Como consecuencia de este miedo aparecen imágenes que toman la forma de figuras exigentes, juzgadoras, castradoras, que dicen “no” continuamente o que se burlan de las ideas personales. El mismo hecho de hacer un viajecillo como este a La Roda encuentra, en mi interior, un movimiento como de rechazo.

           

Pero, cuando se van apagando estas sensaciones, aflora un amor (más bien un Amor) tranquilo, sin grandes pretensiones, servicial y agradecido. Y viene acompañado de hondas respiraciones. Entonces siento una conexión con mi familia, sobre todo la materna, una transparencia: se hunde el muro separador y me siento uno con los míos, un eslabón más de la cadena de mi pasado familiar.

PÁGINAS DE MI DIARIO (3)

Escrito por hombrecito 14-08-2011 en General. Comentarios (1)

 

13-mayo-2006

 

  Bajo la basura. Pero no subo enseguida a casa. Me quedo... un rato.

 

  Me gustan estos momentos robados, aunque todavía me siento un poco culpable (como cuando era niño, como cuando era joven) por esta pequeña libertad.

 

  A veces coinciden con una noche de luna llena. Y es perfecto si sopla un poco de aire fresco. Entonces miro los gigantescos olmos que bordean la calle. Cómo se mueven sus hojas. Y poco a poco voy entrando en ese estado tranquilo y seguro que me regenera y del cual surge la creatividad y la fuerza.

 

  Hoy he caminado cerca de las vías del tren. Un paseo de álamos. Las casas de Renfe. Un niño juega con una pelota, lanzándola contra la pared, en un terreno donde ha brotado un grupo de amapolas. Sus padres y su hermano pequeño están sentados en unos bancos. Al poco tiempo el niño deja el balón y se lo entrega al hermanito.

 

  Vuelvo por la acera del Instituto de Enseñanza Secundaria Los Olmos. Las lilas de Persia están en flor. ¡Su perfume delicado y turbador!

 

  Siempre me parece poco el tiempo dedicado a estos paseos contemplativos. Pero su calidad quizá haya que medirla más por la intensidad que por la extensión. Lo que importa es que, aunque hayan sido ocho o diez minutos, otra vez he entrado en ese reino tranquilo que es mío y, a la vez, en él están todos, y todo.