Hombrecito

General

PÁGINAS DE MI DIARIO (2)

Escrito por hombrecito 11-08-2011 en General. Comentarios (0)






 




7 de abril de 2003

quise morir a veces
pero aquí sigo, sosteniendo
familia, amigos,
ciudad,nación acaso,
igual que James Stewart
en "Qué bello es vivir"

PÁGINAS DE MI DIARIO (1)

Escrito por hombrecito 06-08-2011 en General. Comentarios (1)

 

3 de octubre de 1985

 

"Doblo una esquina

y de pronto

aparece la luna"

 

Se me ocurrió hace algunos años, circulando en el seiscientos con Arturo por Albacete. Al doblar una esquina apareció en el cielo, majestuosa, como un regalo, la luna. Los versos nacieron instantáneamente. En aquel momento pensé que podrían ser el inicio de un poema -que nunca llegué a escribir.  Anoche, leyendo a Bashô, supe lo que realmente eran: un haiku.

 

"Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento". (Matsuo Bashô).

 

 

(nota: hoy, pasados casi treinta años, se me ocurre que el haiku podría quedar así

 

"noche de otoño:

al doblar una esquina

la luna llena")

NAZISMOS

Escrito por hombrecito 31-07-2011 en General. Comentarios (1)

            

 

 

                          

              En mi visita a los campos de exterminio de Auschwitz y Birkenau, recuerdo algo que me dejó marcado: la intuición de que el nazismo vive en el interior de la persona, de que todos somos nazis en potencia. No esperaba encontrarme con eso.Me hubiera resultado más fácil aceptar un sentimiento de odio contra un grupo humano que pretendió exterminar a otro, o el pensamiento de que los nazis fueron una patología en la historia de la humanidad. Pero eso fue lo que encontré, lo que surgió de mi interior y lo que aún hoy siento y percibo.

 

           La matanza de Noruega me reafirma en esta intuición. El asesino llevó al extremo unas ideas que en modo alguno nos resultan ajenas, es más,  podemos escucharlas diariamente en las tabernas o en las reuniones familiares. Ideas que surgen del miedo al Islam más radical, que acarrea el miedo (otra vez en la historia, otra vez más) a la totalidad de un colectivo diferente al nuestro en sus creencias, cultura y expresiones.

 

            “Muerte a los judíos”. “Muerte a los traidores a Stalin”. “Guerra Santa contra el infiel”....y hoy “expulsión de los musulmanes o eliminación de aquellos que permiten su entrada en nuestro país”... La historia se repite... ¿Lo consentiremos? Si hacemos caso a lo intuido en los campos de exterminio y partimos de que el nazismo (entendiendo ahora por esta palabra el  miedo y odio hacia un grupo humano diferente) está en el interior de todos, podremos responsabilizarnos, cada uno,de que esa semilla no germine. ¿Estamos en condiciones de dar un salto evolutivo en la historia de la humanidad? Hay indicios que así lo aseguran.Copio unos párrafos leídos en la prensa de hoy, que me hacen respirar y sentir esperanza. Espero que también a vosotros:

 

El autor de los atentados del pasado día 22 pretende haber actuado en defensa de la identidad noruega puesta en peligro por la inmigración, especialmente de ciudadanos musulmanes.Pero ocurre que un rasgo interiorizado por la población como seña de identidad de la Noruega moderna es precisamente su tradición de acogida y tolerancia.Resulta admirable, por ello, la declaración del primer ministro, Jens Stoltenberg, proclamando que la respuesta debe ser "más democracia" y asegurando que los atentados no van a cambiar el modelo noruego de sociedad abierta;y es llamativo que nueve de cada 10 ciudadanos se muestren de acuerdo con esa declaración.


Tal como se ha interpretado, más democracia no significa ignorar los errores y lagunas detectados en materia de seguridad. Los hubo y el Gobierno ha anunciado la creación de una comisión independiente para estudiarlos: por qué llegó antes la televisión (en helicóptero) que la policía, la aparente falta de medios, la confusión sobre el número de víctimas. Más democracia implica ahora más seguridad, pero no ha habido la histeria que en otros países suele seguir a conmociones de este tipo: a nadie se le ha ocurrido culpar de lo sucedido al Gobierno (o a la oposición) ni ha habido la carrera que aquí conocemos bien por exigir cambios normativos "drásticos" (aumento de las penas para ciertos delitos, por ejemplo). Tal vez haya que hacerlo, pero no improvisadamente y bajo el impacto de la matanza.

EXPECTO PATRONUM

Escrito por hombrecito 30-07-2011 en General. Comentarios (1)

 

 


       En “Harry Potter y el prisionero de Azkaban” hay un momento memorable. El profesor Lupin le está explicando a Harry el potente hechizo denominado “Expecto Patronum”, magia avanzada: “...una especie de fuerza positiva, una proyección de las mismas cosas de las que el dementor se alimenta: esperanza, alegría, deseos de vivir...”. Para invocarlo con la suficiente potencia, el mago debe concentrarse con todas sus fuerzas en un solo recuerdo de mucha alegría. Harry lo intenta en varias ocasiones y fracasa. Los recuerdos que escoge no son lo suficientemente fuertes: la primera vez que montó en escoba, la victoria del equipo de quidditch de  Gryffindor en la Copa de las Casas... Pero, por fin, encuentra un recuerdo adecuado para un “Patronum”. Ni siquiera está seguro de que sea un recuerdo. “He pensado en mis padres, veía sus rostros...¡charlaban! Es el recuerdo que elegí. No sé siquiera si es real, pero es el mejor que tengo”.

 

Cuando vi la escena en el cine, me pregunté qué recuerdo escogería yo para un “Patronum”. Y hoy, 21 de enero de 2008, noche de luna llenísima, mientras acaso Lupin merodea convertido en hombre lobo por los bosques de Hogwarts, lo he encontrado (él meha encontrado a mí). Un recuerdo poderoso: mi madre y yo atravesando el parque de Abelardo Sánchez por la noche, de vuelta a casa.

 

            Ocurrió dos o tres veces, no más. En ocasiones, visitando a los abuelos, se nos hacía de noche.Para regresar a casa había dos caminos: o bordear el parque, y tardar mucho más tiempo, o atravesarlo. El parque, a esas horas, imponía. Se hablaba de atracos (yo mismo fui atracado un par de veces), de gente oscura que rondaba los urinarios, de pandillas que abandonaban los barrios marginales al caer la tarde... Aun así, nos animamos y lo atravesamos.

 

            Hacía frío y la oscuridad de la ciudad se hacía más densa en el parque. Ese frío y ese miedo me hacían apretar con fuerza la mano de mi madre, unirme a ella, no sólo físicamente. Acelerábamos el paso, invadidos de presentimientos. Pero también recuerdo alegría. El hecho de saberme unido a mi madre, protegido y protector a la vez, provocaba en mí un sentimiento de honda intimidad compartida, a la vez que una suerte de ebriedad ante el supuesto peligro. Dejábamos atrás la Cruz de los Caídos, seguíamos por el paseo hacia el colegio de San Fernando, pasábamos cerca de los temidos urinarios y, finalmente, salíamos a las luces del paseo de Simón Abril. En el trayecto casi nunca nos encontramos con nadie, y, si veíamos a alguien venir, cogíamos otra dirección. Entre sonidos de aves nocturnas y crujidos de ramas me sentía como Frodo atravesando la larga oscuridad de Moria, en compañía de Gandalf y su vara luminosa.

 

            Sí, este recuerdo, tan pequeño, tan sedante y humilde, serviría, sin duda alguna, para convocar un “Patronum”. Me pasa como al bueno de Harry, ni siquiera se trata de algo espectacular (no como cuando me dieron dos diplomas de fin de curso en los Salesianos, o como cuando La Librería del Maestro editó mi primer libro, o como cuando marqué un gol desde el centro del campo), pero esta noche de luna se ha abierto paso en mi corazón, como mi madre y yo nos abríamos paso hacia la luz de las farolas, hacia nuestra casa, donde nos esperaba una mesita con brasero, una sopa caliente, alguna buena película en la tele y un sueño oceánico, de esos que ya no volvería a tener después... “¡EXPECTO PATRONUM!”.

NO HAY DINERO

Escrito por hombrecito 29-07-2011 en General. Comentarios (0)

 


 

“No hay dinero”, nos dicen. No hay dinero para pagarnos la próxima nómina. No hay dinero para nuestra jubilación. No hay dinero.

"No hay trabajo”, nos dicen. No hay trabajo para nuestros hijos (brillantes, superiores en tantas cosas a nosotros).Les toca sufrir. Lástima.


Encendemos la televisión y aparece un señor trajeado, mirándonos desde lo alto. Nos dice: “A partir de ahora tendréis que trabajar más y ganar menos”. “No hay dinero”, pero ese señor tiene fincas y un helipuerto y cuentas en Suiza. “No hay dinero”.


Mi hermano de cincuenta años ha perdido el trabajo (a pesar de ser un buen profesional) y el mes que viene ya no cobra el paro. Está separado y tiene dos hijos adolescentes. “No hay dinero”.


“No hay dinero”, repiten, no hay dinero no hay dinero no hay dinero.


Encendemos la televisión y aparece un futbolista que apenas chapurrea el castellano. Se han pagado cifras astronómicas por él (no recuerdo cuánto, desde que empezó lo del euro me cuesta calcular cuando aparecen varios ceros).“No hay dinero”.


Hay dinero invisible que, en realidad, no es dinero sino su nombre, pero tiene el poder de quitarte tu casa y a tus hijos. Hay misiles, aviones, tanques, bombas...que se compran y se venden. Hay gente que mata, gente que muere.No hay dinero.


Un amigo pidió dinero a un banco para comprar una casa. Al poco tiempo su negocio quebró. Mañana un agente judicial irá a comunicarle que su casa ya no es suya, sino del banco. Además, aún tiene que pagar un dinero que no tiene, que no sabe si alguna vez tendrá (me dijo cuánto era, pero se me ha olvidado, calculo mal desde que llegó el euro).


“No hay dinero”. “No hay trabajo”. “A partir de ahora tendréis que trabajar más y ganar menos”. “No aseguramos vuestra jubilación”. “No aseguramos la próxima nómina”. “Es muy difícil que te volvamos a contratar con tu edad”.


Estamos vivos. Nuestro pensamiento fluye, cambia, es creativo. No estamos solos. Aún no se nos ha agotado la capacidad de amar. A pesar de la nube tóxica de palabras y gestos desde lo alto (desde la televisión, desde los periódicos, desde los bancos) estamos vivos y creemos en nosotros y en nuestros hijos. No se nos ha dado el mundo para ser esclavos, sino para multiplicar la vida y la esperanza. Nuestros cuerpos vibran, estamos vivos. No estamos solos.